El sábado no tenía plan de ir al monte y el panorama en casa era muy tranquilo. Después de intentar convencer a la niña pequeña para que me acompañara (esta vez no quiso venir), me decidí a irme solo a inspeccionar la salida de un par de rutas.
Normalmente están bien indicadas en los libros, pero me gusta si tengo ocasión ir primero, porque así vas a tiro hecho, y no pierdes tiempo en la salida.
La cosa es que me cojo el coche y tiro para Lunada. Previa parada en Lierganes, para comprar unas pasta en Maria Luisa (que buenas!!!), continúo camino. El día está nublado, y parece que quiere llover, pero es igual. Tiro para arriba. Lunada es un puerto espectacular. Está ahora todo verde intenso. Nieve apenas queda, algún nevero en las alturas.
Mientras subo, localizo la salida de una ruta que no tenía prevista desde aquí, pero la anoto, porque es interesante. El hayedo de Zamina. Está justo detrás de los picones de sopeña. Mas arriba de la carretera, desde el primer mirador, se ve muy bien. Esta la tenía pensada hacer subiendo a los picones desde el alto del caracol, en la carretera que va de Selaya a San Roque. Pero desde aquí parece una opción muy bonita también.
Como digo, primera parada en el mirador. Se ve la casa del rey y el resbaladero. Vestigios de lo que fue la fuente de combustible para las fabricas de cañones de Lierganes y La Cavada, y explicación de por qué no hay un solo árbol en toda esta Zona. Quedó totalmente deforestado, excepto el Hayedo de Zamina, que si ves donde está, te lo explicas.
Tiro para arriba, y paro en el segundo mirador, en una de las revueltas de la carretera. Está colgado casi en el aire, en un balcón de piedra. Las vistas impresionantes. Allí tiene puesta una placa con una poesía de Gerardo Diego dedicada a Francisco Cubria:
Rio Miera ¿Quién te vio
Mas arriba de San Roque,
Brincando de lastra en lastra
Burlando alisas y robles?
De peñas te descolgaste
desgarrándote en girones,
Sin torcerte los tobillos
en las quiebras de las hoces.
Altos cantares de nieblas
aprendiste de pastores
Y, según bajas riendo,
vas robando corazones
Mozo, te festejará Lierganes
Con arco de puente noble
Y tu pecho ya se ensancha
Para reflejar honores.
Quien te vio allá, Rio Miera
Y te ve manso de Roces
dilatándote en toneles
y cubas de sombra y bosque
……………
Hace fresco, y no voy muy abrigado, así que no me estoy mucho. Sigo para arriba. Ya queda poco para Lunada, donde quiero ver la salida a Castro Valnera. Luego, en vez de Volver, voy a bajar por Las estacas de Trueba, para localizar la salida del camino al Coteru la Brena.
Al llegar a Lunada, un paisano me hace un gesto con la mano. Paro y bajo la ventanilla. El paisano, de los míticos, con el buzo, las katiuskas y el gorro tipo piensos purina.
- ¿Que hay por ahí?.
Le digo.
- ¿Quieres unos huevus?
- Si son buenos ..
- Hombre!!!, buenus buenisimus!!
- Espera que paro el coche.
Paro el coche al lado de la carretera.
- Pero bueno ¿que hace usted vendiendo huevos en Lunada?.
- Ya ve.
- ¿De dónde es usted, de donde los trae?
- De ahí lante, de las Machorras. ¿Cuantus me llevas? ¿cuatru docenas?
- No hombre, que somos pocos en casa. Un par de ellas. Pero no me engañes que soy de pueblo.
- No me lus pagues, ya me los pagarás hombre. Son buenus de verdad.
- Como te los voy a pagar otro día. Pues si que está esto cerca. Bueno, cuanto valen.
- Pues dame, no se, dame ocho Eurus.
- Joder!!, ¿ocho euros? No me jodas, que eso es muy caro.
- Ni pal agua de las gallinas me da con lo que sacu. Ni pal agua.
- ¿Cuántas gallinas tienes?
- Cuarenta. Llévate tres docenas y me das diez eurus.
- Joder nin, que son muy caros. Que no. Como te voy a dar eso por unos huevos.
- Llevalus y no me los pagues, ya me los pagará. Lleva cuatro docenas, hombre. Llévalus.
En esto que veo que baja una montañera, supongo que del castro valnera. La pregunto, y me confirma que si, y que se ha vuelto porque estaba lloviendo y con niebla. Aprovecho para preguntarla cuanto se tarda y si el camino es fácil y está bien marcado. Me da los datos que quería, así que una parte de la misión cumplida. Seguimos con la compra:
- Llevalus hombre, que ya me los pagarás!!!
- ¿Pero como los voy a llevar y pagártelos otro día? Además que son muy caros.
- Venga, tres docenas y me das, no se, diez euros.
- Que no, venga, te doy seis euros por dos docenas, y vale. Y me estás engañando. Ya tiene que ser buenos los huevos.
- No me lus pagues hombre, no me lus pagues!!!.
Yo ya tenía el dinero en la mano, y en eso que ve llegar otro coche, trinca la pasta, y allá que va a cazar otro cliente.
Ya se que me estaba engañando en el precio, porque unos huevos en el Mercadona valen poco más de un euro, y en la carnicería debajo de casa, huevos buenos, unos dos euros. Pero joder, me estaba haciendo gracia el cabrón del paisano, y no me he podido resistir a comprarlo. Todo sea que encima sean Viejos. Mientras me marcho, pienso ¿Quién es más listo, el del mercadona que te vende una docena de huevos por un euro, o este paisano, que me los ha vendido por tres euros?. Dejo la pregunta en el aire.
Continúo camino, queda a la izquierda El Picón de fraile, con su bola en la cubre, a mano derecho el desvío que lleva a la estación de esquí de Lunada, y ya se ve la ladera Sur el Castro Valnera. Voy a parar en la zona del Bernacho, para ver una opción de subida al Castro desde este lado.
Las cabañas del Bernacho, es un paisaje precioso, típicamente pasiego, con el cabañar disperso y las cercas de piedra parcelando los prados. Esta zona, aunque ya en la provincia de burgos, es claramente pasiega. Su capital es Espinosa de los Monteros, que dicen es la cuarta villa pasiega.
A la que salgo del Bernacho viene un coche de frente y me paran. Miro adentro del coche, y joder, el de los huevos otra vez!!. Al verme se sonríe.
- ¿Hay alguien por allí?
Me pregunta
- Coches si hay, pero gente no. Deben estar por el monte. Que ¿te quedan muchos huevos?
- Dos docenas me quedan, llevalus!!.
- Que no hombre, mira a ver si se los vendes a los de los coches.
- Buenu, adiós.
Ahora voy pensando lo dura que es la vida del pueblo. Lo que tiene que hacer el paisano para vender unos huevos y sacar el duro.
Vista la zona, tiro para las estacas, que se me está haciendo tarde. Llego al alto, y para abajo.
En una de las revueltas, localizo la salida para el Coteru la Brena, que es la otra de las misiones, y a seguir camino. El paisaje otra vez espectacular. Bajamos hacia Vega de Pas.
Paro a comprar unos sobaos, y se acabó la mini excursión prospectiva.
Al llegar a casa, me preparo una ensalada y dos huevos frito. Hay que comprobar la calidad.
Y los huevos son cojonudos, de esos tiesos que no se desparraman al abrirlos (señal de frescura) y con la yema amarilla intensa (eso es que las gallinas han comido maíz y picado suelos, no piensos compuestos). Aunque caros son cojonudos. No me engañó en la calidad el paisano. Lástima que no le pregunté su nombre.
Fin






He visto tu comentario en el diario y he entrado en tu blog. Muy curiosa tu anécdota de los huevos de Lunada y las fotos que acompañas, ánimo y sigue contándonos cosas de Cantabria que siempre son interesantes, saludos de otro bloguero.
Hola
Esque no me apetecía ir al monte, muy chulo el blog me gusta mucho no le encontraba pero como me acorde del nombre de esta entrada lo encontré, te felicito .
Adios.
Veraneo en Riaño de Solórzano, y allí los huevos de pueblo se venden por 2,50 o 3 euros, así que el aldeano no te engañó y ¡por Dios! No me compares esos huevos con los de Mercadona.
Gracias por tu comentario. No conozco Riaño de Solorzano, aunque si la zona.
No quería ni mucho menos comparar los huevos de mercadona con los de Las Machorras.
Pero tu mismo lo estás diciendo, que unos huevos de verdad cuestan 2,50/3,00 €.
Y el me pedía 4 €. Un poco pillo si que estaba siendo con migo el señor.
No, no, a 4 euros eran carísimos, pero me da que si este hombre en vez de nacer en Lunada nace en cualquier ciudad… ¡bueno! sería un genio de las ventas que ni Amancio Ortega. En cualquier caso, al precio que los sacaste, ya estaba dentro de lo normal (mas bien normal-alto, pero bueno…).
Eso sí, espero que los disfrutases.